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¿Serás tu a quién busco en mi reflejo?

Síndrome del Gemelo Aislado

Durante años no entendía por qué tenía tantos diálogos interiores y tanta dualidad en mi manera de funcionar. Tampoco entendía por qué tenía tanta tristeza en el día de mi cumpleaños o por qué a menudo me sentía tan solo o incomprendido. Detalles como subir las escaleras de 2 en 2, poner siempre una cuchara de azúcar de más en mi café o necesitar coger a alguien de la mano para sentirme bien, me parecían insólitos pero no podía evitarlos.

Y, un día descubrí tu existencia y todo tuvo sentido.

Me di cuenta de cuanto te añoraba y cuantas cosas hacía para mantenerte vivo en mí…

Tuve la suerte de iniciar mi andadura en esta vida contigo a mi lado y a pesar de que te hayas ido, hoy puedo camino sólo, libre y alegre, sin olvidarte.

Cada día es mayor la bibliografía que nos habla de esta temática del gemelo aislado o perdido.

También, el movimiento de sofro-análisis iniciado en Francia por la Dra. Christine Louveau discípula del Dra. Claude Imbert, abre nuevos horizontes para la terapéutica de este síndrome.

Aquí, preferimos hablar de Aislado, ya que la persona que entra en nuestra consulta es la que sufre este aislamiento por la pérdida de su gemelo y es a la que podemos ayudar.

Al ser yo mismo un gemelo aislado, me es fácil entender el lenguaje emocional de la persona que tengo en frente en la consulta. Es que los gemelos tenemos una manera de comunicarnos especial a veces difícil de entender por los demás. Entiendo que gracias a eso, la puedo guiar mejor en este camino hacia la comprensión emocional y mental de su vida, para que pueda reencontrar su unicidad, lugar, autonomía, libertad y plenitud.

Pero, ¿qué es el síndrome del gemelo aislado?

Es un conjunto de síntomas clínicos, la mayoría conductuales, cuya presencia se entiende a partir de una lógica de pérdida intrauterina o en los 3 primeros años de vida, de un gemelo cuya huella emocional, relegada al inconsciente, perdura toda la vida. La mayor dificultad para la terapéutica es que es un síndrome estructural. Es decir que la persona se ha construido integrando como algo propio la memoria dolorosa de esta pérdida, está fusionada con esta pérdida. Por eso, durante toda su vida buscará la manera de aliviar este profundo sufrimiento. Puede utilizar diferentes estrategias para lograrlo. Entre otras, puede optar por mantener lo vivo, “prestándole” su vida; puede realizar actos “para los dos” y, en algunos casos, puede hasta tener ideas suicidas para así poder por fin reunirse con él.

¿Y son casos frecuentes?

Los datos actuales reflejan que un mínimo de un 10% de los embarazos son múltiples. Y de estos, solo 1 de cada 8 acaba dando gemelos.

Esto significa, que mínimo 8,75 personas de cada cien han experimentado la compañía y pérdida de un gemelo embrión en el útero.

Estudios en Bélgica, Inglaterra, Alemania o Dinamarca, confirman la importancia y la frecuencia de este fenómeno.

Hoy, con las fecundaciones In Vitro y la destrucción de embriones implantados, prevemos que estás estadísticas van a variar mucho.

¿Y cuáles son estos síntomas clínicos?

Un signo clínico físico es el teratoma, un quiste de origen embrionario que contiene restos con pelo, dientes, uñas, etc. y que suele corresponder a una incorporación del feto desaparecido.

Los demás síntomas suelen ser más psico-comportamentales: Una soledad profunda, un vacío existencial, un sentimiento de culpa difuso pero siempre latente, y sobre todo una búsqueda incesante son algunos de los síntomas más relevantes.

El gemelo aislado busca una relación fusional con el otro, fácilmente tiene flechazos que le pueden llevar a tener desórdenes amorosos crónicos. 

Debido al sufrimiento inconsciente por la perdida de su gemelo, tiene grandes dificultades y a veces incapacidad en separarse.

Por la misma razón, le es muy difícil expresar lo que realmente le pasa y su emoción profunda, lo que le lleva a sentirse incomprendido.

Tiene necesidad de contacto físico, de tocar a la persona para sentirla pero también puede tener problemas persistentes de piel, como para mostrar que echa de menos a su otra mitad.

Tiene dificultades para encontrar su lugar en la vida y en la sociedad, frecuentemente no se atreve a tomar su espacio en la familia o con los amigos.

El dilema del gemelo aislado es que no sabe lo que busca. No sabe lo que le falta, no sabe lo que perdió, en cambio no para de sentir un profundo vacío que le lleva a una búsqueda incesante.

Algunos de los gemelos aislados tienen una sutil (muchos de ellos no son capaces de verlo) doble vida: más de un trabajo, más de una casa, incluso compran de dos en dos.

Y algo más esotérico, es el calcetín huérfano. El gemelo aislado suele tener un cajón lleno de ellos.

¿Cuál es la terapéutica?

El primer paso es evidenciar en consulta que realmente estamos frente a un síndrome de gemelo aislado.

Mediante tests, pruebas e investigaciones se puede llegar a evidenciar este síndrome y no confundirlo con el “síndrome de la placenta pérdida” que es muy similar u otros síndromes psicológicos.

Después es realizar un camino terapéutico para lograr desfusionarse, disociarse de su gemelo y reencontrar su unicidad, lugar, autonomía, libertad para vivir su vida con plenitud.   

Propuesta terapéutica del gemelo aislado o solitario

Hace 5 años que me he especializado en esta temática y he elaborado una terapéutica a partir de una estrategia que tiene en cuenta esta sensación confusa y paradójica que se tiene al saberse gemelo superviviente: “Por una parte de alegría porque ya puedo dejar mi búsqueda ya que te he encontrado y por otra de rabia, rencores, remordimientos y tristeza por aprender que estás muerto y que no he podido hacer tu duelo”.  

Para poder gestionar esta paradoja utilizo la pedagogía del dibujo centrado para materializar y exteriorizar pensamientos y emociones inhibidos, el psicodrama analítico para la expresión verbal y la terapéutica del duelo que he desarrollado para desbloquear el duelo reprimido.

Los primeros talleres, me enseñaron lo importante que es separar el tratamiento del reencuentro de la realización del duelo. Así que ahora he diseñado esta terapéutica en dos talleres con un trabajo personal durante el intermedio y un seguimiento posterior para afianzar los cambios en el comportamiento:

Taller terapéutico del gemelo 1: “Disfrutando de mi Gemelo”

  • Una vez que sepamos que nuestro gemelo perdido es la respuesta a la pregunta que siempre nos formulamos “qué o quién me va a quitar esta sensación de vacío, soledad y tristeza que tengo desde siempre”, tenemos que entrar en contacto con él y materializarlo fuera de nosotros mismos para así disfrutar de él y del hecho de que nuestra búsqueda por fin ha terminado.
  • De esta manera podemos tomar consciencia de las influencias que su presencia y desaparición tuvieron en nuestras vidas.

Trabajo intermedio: “Identifico en mi vida diaria, los actos que hago y los pensamientos que tengo en función de mi gemelo”

Taller terapéutico del gemelo 2: “Recuperando mi Unicidad”

  • Gracias a las informaciones recogidas y las sensaciones vividas después del 1º taller, se tienen los elementos para desbloquear el duelo y realizar proceso de desfusión, de disociación que nos liberará de los síntomas del síndrome del Gemelo Asilado.

Seguimiento terapéutico: “Consolidando mi Unicidad”

  • Acompañamiento terapéutico para reforzar el anclaje de los nuevos comportamientos para que se transformen en hábitos y descubrir maneras de hacer diferente.

Ecografía en 3D de gemelos besándose